lunes, 8 de octubre de 2018


Para Leandra

Estaba sentada en esos bancos de a tres, en un pasillo acristalado de una clínica aguardando la confirmación de mi desconfiada salud, por suerte estaba tu libro el de los malaquias, y leí algo de dos que hacen sus tareas diarias siguiendo una recorrido rítmico coreográfico, que me salvó de la ridiculez de estar allí en ese tiempo vacío, y me conectó con algo que estaba por ahí en el aire por ahí en el libro por ahí eras vos ayudándome a que siga buscando y siga confiando en lo que aparece cuando no hay nada, en eso que esta ahí, esperando encontrarse conmigo.





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