viernes, 24 de abril de 2026

Un montón de estados

sin resolver

y sin embargo

puedo estar

esta tarde

viendo el sol caer

con el murmullo

de tu música

y el cielo en la memoria

las palabras de tu casa

y esta paz lograda


no voy a bajar

a atender el celular

vamos a jugar

a que estoy sin señal


y quedaran

los temas sin resolver

mañana puede ser que esté

pero hoy no sé


......................


El agua verde

de los sueños estancados

y sin embargo

el verde refleja esperanza

y se tornasolea


Las copas de los árboles

se oscurecen y el cielo

se enrojece

y ahí queda la tarde


iluminando de rosa

nuestros cuerpos

que piden tiempo

para amar


Donde estabamos

que no nos supimos cuidar

Quiero que sepas

que yo puedo esperar


.......................


Y las hojas

se van poniendo negras

y el cielo

pierde su tornasol

Las nubes

estan densas

La gloria

ya pasó


Sin embargo

no voy a bajar

a atender

el celular

La gestora con la que trabajo me invita a ver una obra de teatro en la que ella actúa, y como estamos justamente haciendo un trámite, me dice que, de paso, le lleve los papeles.

El teatro es en el centro, y para ir veo que es posible llegar haciendo combinación de subtes. La "B" con la "C", y la "C" con la "A".

Cuando estoy llegando me doy cuenta que nunca había hecho la combinación de la "C" con la "A", en ese sentido.

Me bajo de la "C", comienzo a caminar, salgo de un tunel y de repente veo que tengo que pasar por un puente de hierro antiguo por sobre una vía, que me conduce a una galería, hasta una escalera de hierro. Es extraño porque aunque sé que nunca estuve ahí, siento que ese lugar lo conozco... recuerdo un sueño y ese lugar, el puente, la galería, la escalera...

Salgo de la estación y busco el teatro.

Es una casa antigua. Ascensor con rejas originales de hierro negro, pisos de marmol, escalera alrededor del ascensor.

Segundo y último piso. Toco timbre. Me abre el portero eléctrico. Entro y es una recepción, como si fuera una institución.

Dudo que sea el teatro y consulto. Me dice la recepcionista que si, que ahí es la obra.

Veo que hay otras personas esperando y me siento con ellas.

Al rato nos hacen pasar.

Adentro también tenemos un área con sillas para ¿esperar? Nos sentamos. 

Enfrente nuestro hay un espacio que es como un croma, con escritorios y gente trabajando.

Arriba hay una camara con lucesita encendida.

Aparece mi gestora, pasa por los asientos de espera pidiendo papeles. Le doy el mío.

No entiendo lo que está pasando, pero seguimos esperando y observando.

Ella distribuye los papeles entre los empleados y ahí comienza el conflicto.

Al principio es un pequeño conflicto pero como quien no quiere la cosa, comienza a crecer, y crecer, y toma todo el espacio, inclusive a nosotros los supuestos espectadores, que quedamos inmersos en la situación. Perdemos dimensión de que estamos haciendo allí, y para ese entonces estamos sentados en los puestos de trabajo, poniendo todo nuestro ingenio para resolver el problema. Se escucha una voz que dice -Hay que organizarse! y se produce una detención. Paramos ahí. La cámara gira, toma la escena desde otro lugar. Apagón. 

Pasamos unos segundos todos a oscuras hasta que se enciende un cartel de salida.

Salimos rápido. Bajamos por una escalera dos pisos, pero no hay salida allí.

Bajamos uno mas y la salida conduce directamente a una pasillo del subte. Reconozco que es la galería en la que había estado antes.

Caminamos y vemos varias puertas más, similares a la que nos permitió nuestra salida.

Me pregunto si esas puertas conducirán a lugares dobles como el que estuvimos, como "museo-escuela" o "cine-peluquería" por decir algo.

Camino hacia la combinación con la "C", me tomo el subte, me siento y me voy pensando en todo lo extrañamente sucedido y en esos posibles mundos dobles.

 Estoy caminando por la calle Florida, haciendo tiempo esperando unos papeles que me tienen que entregar. Mirando vidrieras, algo distraída, llego al edificio de la casa matriz del Banco Ciudad.

Una esquina en la que los arquitectos se pusieron de acuerdo y diseñaron, acompasando con lo existente, y entonces, hoy, parece que los edificios conversaran, unos con otros. -Che, viste, ahora ingresa el camión de caudales, ojo. -Si, y el chofer siempre baja, y se prende un pucho, a esta hora, siempre igual. -Mirá vos como se fueron todos, que habrá pasado? quedamos solos. -No, solos no, mirá esa chica que nos saca fotos, sonreí, que salis lindo, siempre estas lindo vos, como yo. Los dos damos bien la vuelta a la esquina.

Y ahí voy yo, doblando la esquina, y lo veo. El bar de los gallegos. Hace cuanto que lo estaba buscando. Queda en la planta baja de otro bellísimo edificio, junto al Banco Ciudad. 

Entro y pido la carta.

Acá venía mi papá a almorzar y me invitaba, en la época en que yo también trabajaba en microcentro.

Comíamos riquísimo y me contaba anécdotas de tardes de banco, de financieras, de gente estresada porque no le cerraban las cuentas, y los juegos que él inventaba para matizar la jornada con sus compañerxs de trabajo.

El edificio del bar de los gallegos se queda sin agua, entonces conversan entre medianeras:

- Che, Banco, mirá, toda esa gente se va a quedar sin almorzar, te copás y me compartís algo de agua?

- Si, claro, ahora le digo a Marcelo, que es jefe de compras y te lo soluciona.

Y así fué que mi papá consiguió una manguera, conectó los edificios de azotea a azotea, y solucionó el problema.

Por suerte pude terminar de almorzar, salí y Florida seguía vacía. Los edificios me miraron, y sonrieron.

Seguí caminando bastante deslumbrada, me despedí, -hasta pronto... y me sumergí en la boca del subte.